Ayuntamiento de Othón P. Blanco falló en dar soluciones verdaderas a ciudadanos: Mayuli Martínez

Ayuntamiento de Othón P. Blanco falló en dar soluciones verdaderas a ciudadanos: Mayuli Martínez

Porque fiel a su genética priísta, el alcalde ha preferido refinanciar las deudas heredadas o recurrir a nuevos endeudamientos para obtener recursos, comprometiendo el futuro de los othonenses, en lugar de aplicar soluciones reales y que signifiquen un verdadero beneficio al mediano y largo plazo.

Vale la pena recordar que, en noviembre pasado, la presidencia municipal solicitó un refinanciamiento por un valor de 320 millones de pesos, por el cual los regidores del PAN votamos en contra. Y es que esta nueva deuda comprometió una gran parte de nuestras participaciones federales durante los próximos. Quiere decir que, si bien este año tuvimos recursos, en los próximos careceremos de ellos.

Peor aún: a pesar de que por ley no se pueden solicitar préstamos más que para obra pública y proyectos productivos, la mayor parte de los recursos adquiridos son utilizados para pagar los intereses de deudas heredadas por desastrosas administraciones pasadas, las cuales a su vez tampoco explicaron en qué gastaron esos recursos.

Las cifras de la Secretaría de Hacienda son claras: hoy el Ayuntamiento de Othón P. Blanco tiene una deuda total de 520 millones de pesos, cuando los ingresos anuales apenas alcanzan los 600 millones. Somos el tercer municipio más endeudado de la entidad, y las calificaciones de instituciones crediticias nos colocan en números rojos.

Gran parte del problema es consecuencia de la falta de transparencia en la aplicación de los recursos. Por esta misma razón, en febrero pasado la fracción del PAN en el Cabildo votó en contra de la propuesta del presidente municipal para la ampliación del presupuesto, porque no especificaba cómo se gastarían 291 millones de pesos obtenidos por el refinanciamiento de la deuda.

La estrategia de endeudar más al municipio ha demostrado ser errada y nada eficiente. Y es que, a pesar de que en los últimos años la deuda de Othón P. Blanco se duplicó, ello no se tradujo en mayor beneficio para la sociedad capitalina. Al contrario: en el mismo lapso han cerrado el 30 por ciento de los comercios de la capital Chetumal. Tan sólo en el último año al menos 100 negocios, muchos de ellos de gran tradición, cerraron sus puertas por la insolvencia económica.

Lo anterior no extraña si consideramos la postura del presidente municipal de subir y crear más impuestos para obtener recursos, una calca fiel de la realizada por el presidente de México, Enrique Peña Nieto. Vale recordar que apenas unas semanas atrás el alcalde propuso imponer un impuesto del 10 por ciento a los boletos de cine, medida contra la cual los regidores panistas nos manifestamos y votamos en contra, ya que inhibe la inversión y al comercio, principal motor para la economía del municipio.

Además, Chetumal lastimosamente ocupa el tercer lugar en el ranking de las ciudades con mayor inflación del país. Al mismo tiempo, los chetumaleños ocupamos los últimos lugares de las capitales en cuanto a salarios se refiere, así como en generación de empleos: por cada 100 personas, ocho no tienen empleo, según cifras del INEGI.

En cuanto a seguridad, y a pesar de que el presidente municipal se comprometió a ofrecer resultados en este tema, Othón P. Blanco cada vez es más vulnerable ante la delincuencia. En el último año hemos tenido dos directores de Seguridad Pública municipal, pero los robos a casa habitación, transeúntes y comercios siguen en aumento: en lo que va de la presente administración, más de 10 mil familias othonenses han sido víctimas del robo a su patrimonio, según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Y es que robar, asesinar o violar en el municipio queda mayormente impune. No sorprende, pues la dirección municipal de Seguridad Pública cuenta con sólo 120 elementos por turno para vigilar las 57 comunidades y más de 100 colonias que conforman la ciudad de Chetumal. La contratación de más agentes policiacos y adquisición de equipo para ellos quedó relegada en el olvido. La capital ha pasado de ser una comunidad tranquila, a la décima ciudad del país con mayor número de delitos por habitante registrados.

 

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