Cancún, 7 de abril. - La errática y arrogante respuesta del gobierno de México al informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU tiene que ver con una razón política y de popularidad, no técnica ni real.
Ernesto Sánchez Rodríguez, diputado federal del PAN, dijo que analizó el informe de la ONU. “No trata sobre desapariciones en general, sino sobre desapariciones forzadas, es decir, aquellas en las que existe participación, autorización, apoyo o aquiescencia del Estado”.
El punto de quiebre fue la decisión del Comité de activar el artículo 34 de la Convención Internacional, un mecanismo excepcional reservado para situaciones con indicios de desaparición forzada generalizada o sistemática.
Bajo ese artículo, el Comité solicitó al secretario general de la ONU llevar el caso mexicano ante la Asamblea General. Es un paso inusual que no busca fincar responsabilidades penales individuales, sino alertar a la comunidad internacional y abrir la puerta a cooperación técnica, asistencia especializada y presión diplomática.
Una desaparición puede ser cometida por particulares, por ejemplo, por grupos del crimen organizado sin intervención del Estado. En cambio, una desaparición forzada implica necesariamente algún grado de participación gubernamental, ya sea directa o indirecta: ejecución, autorización, colaboración, encubrimiento o tolerancia.
Esa diferencia es la que el gobierno intenta diluir y la que la ONU pone en el centro. El Comité fue cuidadoso en la forma, pero contundente en el fondo. No afirmó que exista una política federal deliberada para desaparecer personas.
Lo que sí estableció es que hay patrones reiterados de desapariciones cometidas por grupos criminales con participación, apoyo o aquiescencia de agentes del Estado en distintos niveles
El informe refleja la dimensión de la crisis. Retoma el registro nacional, documenta más de 4 mil 500 fosas clandestinas, más de 6 mil 200 cuerpos y alrededor de 4 mil 600 restos recuperados, además de unos 72 mil restos humanos sin identificar en servicios forenses.
A partir de estos datos, concluye que no hay evidencia de mejora sustancial. La crisis persiste con características estructurales que impiden su contención.
En el caso particular de Quintana Roo, el panista recordó que la Fiscalía estatal ha difundido más de 50 fichas con recompensas de hasta 250 mil pesos, lo que claramente refleja la gravedad de la crisis mientras decenas de familias siguen sin respuestas.
“El PAN y diversos colectivos plantean fortalecer capacidades mediante cooperación internacional en búsqueda, análisis forense e investigación, así como mecanismos eficaces para esclarecer la verdad, romper redes de impunidad y proteger a familias”.
Organizaciones nacionales e internacionales respaldaron al Comité y criticaron la respuesta del gobierno. El Centro Prodh, el Sistema Universitario Jesuita y CEPAD señalaron que la postura oficial reproduce un patrón de negación frente a organismos internacionales y no corresponde a la gravedad de la crisis.